Para entender el momento actual hay que hacer un poco de memoria. En plena euforia de 2021 y 2022, el mercado llegó a pagar casi 70 veces los beneficios esperados de Nvidia. Una valoración que reflejaba un optimismo sin límites sobre el futuro de la inteligencia artificial.
Después llegó la realidad del mercado: subida de tipos, guerra comercial, aranceles sobre chips y el miedo a que el gasto en IA se desacelerase. El resultado fue una compresión del múltiplo del 73% desde ese pico. De pagar 70 veces beneficios a pagar menos de 19. Eso, en el lenguaje bursátil, se llama castigo. Y ha sido brutal.
Cuando el precio de una acción cae así, lo primero que uno asume es que el negocio ha ido mal. Que los beneficios han caído. Que algo fundamental ha roto. En el caso de Nvidia, eso no ha ocurrido. Todo lo contrario.
En el conjunto del año fiscal 2026, Nvidia obtuvo ingresos de 215.938 millones de dólares, récord absoluto en su historia. Los beneficios netos alcanzaron los 42.960 millones, una subida del 94% interanual, con un margen bruto superior al 75%. Solo en el tercer trimestre, su división de centros de datos — el corazón del negocio de IA — creció un 66% interanual hasta los 51.200 millones de dólares.
Dicho de otra forma: lo que ha colapsado no son los beneficios. Lo que ha colapsado es el precio que el mercado está dispuesto a pagar por ellos. Eso no es lo mismo.
Nvidia controla aproximadamente el 85% del mercado de chips de IA, una posición de casi monopolio que la convierte en el proveedor por defecto para los desarrolladores de software más avanzados del mundo, desde OpenAI hasta Microsoft. Los cuatro grandes hyperscalers — Alphabet, Amazon, Meta y Microsoft — tienen previsto un gasto combinado en infraestructura de IA que podría aproximarse a los 700.000 millones de dólares este año. Nvidia es quien fabrica los chips que hacen funcionar esa infraestructura.
El mercado ha penalizado la acción por el ruido a corto plazo. Pero el negocio subyacente sigue creciendo a ritmos que pocas empresas en el mundo pueden igualar.
Lo que dice la historia (y lo que no dice)
La historia no garantiza nada. Los mercados no repiten, aunque a veces riman. El hecho de que Nvidia cotice a 18,7x beneficios esperados en tres momentos distintos no significa automáticamente que lo que venga ahora sea igual a lo que vino antes.
Lo que sí hace este dato es poner en perspectiva el nivel de pesimismo que el mercado ha incorporado al precio. Por primera vez en años, Nvidia cotiza en línea con la valoración media histórica del S&P 500. Una empresa con márgenes del 75%, crecimiento de beneficios del 94% y una cuota de mercado del 85% en el sector más estratégico de la próxima década.
Si eso es caro o barato, cada inversor tiene que decidirlo por sí mismo.
El presente contenido tiene carácter meramente informativo y promocional y no constituye una recomendación personalizada ni asesoramiento en materia de inversión. La inversión en instrumentos financieros conlleva riesgos, incluida la posible pérdida total o parcial del capital invertido. Antes de invertir, se recomienda analizar si el producto es adecuado a su perfil de riesgo. Las rentabilidades por dividendo indicadas son orientativas y pueden variar en función de la evolución del mercado y de las decisiones de cada compañía. El pago de dividendos no está garantizado y puede ser reducido o eliminado